El Derecho Constitucional de nuestros días difiere considerablemente del que existía en Europa antes de la Segunda Guerra Mundial y en Colombia antes de 1991. Las diferencias son mucho más profundas y significativas de lo que parecen prima facie. La fuerza normativa de la Constitución y su vocación garantista la han convertido en un ordenamiento jurídico al que el ciudadano común y corriente se siente vinculado porque encuentra allí efectivos instrumentos para la defensa de sus derechos.