Estudios de filosofía política /
editor., Luis Eduardo Hoyos; Rodolfo Arango; autores., Rodolfo Arango [y otros diez, etc...]
- 1 edición
- Bogotá, Colombia : Universidad Externado de Colombia, 2004
- 376 páginas ; 23 centímetros
Incluye índice
Incluye referencias bibliográficas
Una introducción a ala filosofía política -- Filosofía política de Platón -- Aristóteles: política y amistad -- Filosofía política en la edad media -- Filosofía política de la conquista y la colonia -- Introducción pensamiento político de Thomas Hobbes -- Thomas Hobbes: entre el absolutismo y el liberalismo -- El pensamiento político de Baruch Spinoza -- Rousseau: cerca de la libertad y lejos del paraíso -- La actualidad de Kant -- El pensamiento político de Hegel -- Hannah Arendt -- La teoría de la justicia de John Rawls -- Filosofía política contemporánea -- Después de Rawls -- Filosofía política y desarrollo -- La evolución de la cooperación.
La filosofía política no es en el fondo algo muy diferente a la articulación conceptual de muchas de las intuiciones que tenemos normalmente sobre la necesidad de vivir en sociedad y sobre la necesidad de vivir lo mejor posible en sociedad. Por eso no es vano esperar que en ese caldero político que es Colombia se vea urgido el ciudadano culto por el conocimiento de la historia de las ideas políticas para darle alguna forma conceptual articulada a sus intuiciones y a las preocupaciones que diariamente le generan tanta ansiedad. Este libro tiene el propósito de de servir a la formación de una conciencia política ciudadana, critica y reflexiva. Lo anima la convicción de que el filósofo político debe presentar los instrumentos conceptuales que permitan desenmarañar mucha de la confusión que impera cuando se quieren explotar los miedos y las frustraciones de los ciudadanos para favorecer acciones políticas que no se ven claramente legitimadas. Colombia es un país que requiere urgentemente del continuado esfuerzo por institucionalizar las relaciones sociales, esto es, por darle estabilidad y dinámica creativa al proceso social, que se hunde en la barbarie y la incivilidad. De ahí la urgencia de que el arte de gobernar esté ligado sin descanso, a criterios morales y jurídicos de legitimidad, pues, de lo contrario, no será de esperar nada distinto a que sobrevengan entre nosotros más caos y más desconfianza.